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Ademán

Ademán

Para entenderse,
vaya para donde vaya.

Escribís en español y ves las señas. O hacés señas a la cámara y se escribe. Y si querés aprender de verdad, el curso está al lado.

Las dos direcciones

Escribís → ves las señas

Funciona ahora mismo y completo. Las palabras con seña cargada muestran la seña; las que no tienen, se deletrean — que es exactamente lo que hace una persona señante ante un nombre propio.

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Hacés señas → se escribe

Hoy lee el alfabeto dactilológico: alcanza para un nombre, una dirección o una palabra suelta. Reconocer señas del léxico todavía no es posible, y lo decimos en la propia pantalla en vez de disimularlo.

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Tres cosas que conviene saber

No son universales

Cada comunidad sorda desarrolló la suya. No siguen a las fronteras ni a los idiomas hablados: Uruguay y Argentina comparten el español y tienen lenguas de señas diferentes.

Ver las 16 lenguas →

No son el español con las manos

Tienen gramática propia. El espacio delante del cuerpo marca quién hace qué, y la cara no es énfasis: las cejas pueden ser la diferencia entre afirmar y preguntar. Por eso el traductor produce español señado, no LSU bien formada.

La seña es movimiento

Una foto no alcanza. Hoy cada seña se dibuja como esquema y lleva sus cinco parámetros escritos; el video la reemplaza apenas exista grabado y con autorización de imagen de quien aparece.